Los
niños necesitan tener límites, pues estos le van a permitir tener una guía de
conducta, conocer cuáles son los riesgos de determinadas conductas y aprender
habilidades sociales. Los límites son una construcción social donde el niño
crece y se desarrolla, le dan seguridad, promueven habilidades emocionales y de
regulación. Generando actividad ejecutiva en el cerebro y base para
aprendizaje.
Todo
proceso de aprendizaje requiere ser guiada por adultos tranquilos con tiempo,
paciencia y firmeza y con una relación
cálida, respetuosa y dando confianza.
Los
niños en los primeros 6 años, suelen presentar emociones fuertes y les cuesta
controlarlas.
El
adulto tiene que ayudar a organizar, planificar, gestionar y crear rutinas, que son una costumbre de
realizar algo de una manera determinada, regular y periódica. Convirtiéndose con el tiempo en una habito
que le ayudará a tener seguridad y saber que tiene que hacer en cada momento.
Los
límites son una educación respetuosa, que ayudan a establecer pilares
fundamentales para desarrollar competencias futuras.
Los
padres son el punto de referencia del niño, el niño aprende por imitación del
modelo paterno.
Qué
límites podemos poner en menores:
- Horarios y rutinas de las acciones diarias como baño, comida, uso de pantallas,
- Propuestas claras: vamos al parque, pero solo durante dos horas, vemos la tele solo una hora.

- Normas de convivencia: No gritar, no pegar, recoger los juguetes, etc.
- Consecuencias lógicas, si rompes el juguete ya no tendras otro con el que jugar.
Cómo poner los límites.
· Respetar las etapas, su edad de desarrollo, en la que se encuentra el niño.
· Límites bien pensados por parte de los padres, no improvisados. Los límites deben aplicarse de manera consistente y constante para evitar confusiones en los niños.
· Deben ser bien explicados, sencillos y claros. Asegurarnos de que los han entendido. Darles a conocer cuál es el motivo de poner esas normas y por qué han de cumplirlas.
· Hemos de ser flexibles con los límites, poder adaptarlos según las circunstancias o cambiarlos en un momento determinado, pero no se debe ser permisivo continuamente.
· Es muy frecuente que los niños retén los límites. No podemos pensar que le va a gustar totalmente sin rechazar algo del mismo, forma parte del proceso de aprendizaje.

· Hemos de fomentar la comunicación y dialogo para comprender sus emociones, necesidades y opiniones
· Los padres tienen que utilizar un estilo educativo, no autoritario ni permisivo, siendo el dialogo y la comunicación el que logra un equilibrio entre las reglas y la escucha. Se debe usar un tono firme pero calmado, no con gritos, ni azotes.
- Actuar
con anticipación, avisar con tiempo lo que va a ocurrir (ej. "en 5 minutos
guardamos los juguetes") reduce la resistencia y el estrés cerebral.
- Cuando
los niños realizan las tareas ajustándose a los límites es preciso reconocer y
recompensar el buen comportamiento. Elogiar y premiar cuando siguen las reglas,
refuerza su autoestima y autorregulación.
- Ofrezca
opciones cuando sea posible. Cada vez que le diga que no a algo, dele otra
alternativa.
- Podemos
crear un panel visual con horarios, tareas y consecuencias de no cumplirlas.
- Consecuencias de no poner límites
Dificultades para acatar las normas en todos los ambientes.
Conductas demandantes o caprichosas, con problemas para aceptar que no
siempre se puede conseguir lo que se quiere. También pueden desafiar la
autoridad de los adultos.
Falta
de atención: las normas o límites ayudan a los niños a organizar su tiempo y
atención.
Baja
tolerancia a la frustración y falta de habilidades para gestionar las emociones
llevan a tener con frecuencia impulsividad, rabietas e irritabilidad.


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