Los niños
desafiantes o retadores muestran conductas normalmente hacia los padres,
algunas de las más frecuentes, desobediencia, gritos, conductas negativistas,
golpes, tirar cosas de forma violenta, agresividad, enfados frecuentes, mandar
a callar, mentir. En general son respuestas muy intensas perdiendo el
autocontrol, pierden la paciencia con facilidad, les cuesta asumir las
consecuencias de sus actos, retan y desafían hasta saber dónde pueden llegar.
No se sabe
con certeza cuál es la causa, pueden incluir factores genéticos (temperamento
fuerte, dificultad para controlar las emociones) y ambientales (problemas con
los padres, entornos inestables, demasiada permisividad)
Estas
conductas son comunes en la infancia y pueden ser también una forma de llamar
la atención y demostrar su autonomía. Pero aun siendo frecuentes debemos tomas
medidas ante la repetición continúa de las mismas a fin de que no se intensifiquen
y se conviertan en lo habitual. Cuanto más tempranamente podamos corregirlas
mejor será su evolución.
Estas
conductas desafiantes y retadoras pueden llegar afectar su vida y las
relaciones familiares, cuanto antes se comience a intervenir mejor podrá ser el
fututo.
Orientaciones para intervenir
1. Disciplina con afecto. Afecto no
es sinónimo de consentimiento. La disciplina es mantener un equilibrio ente a
autoridad y el cariño. Se puede establecer normas con palabras de amabilidad y
de afecto y, es más, será una forma efectiva de hacerlo para que tu hijo te
respete.
2. Evita los castigos físicos. El
castigo físico, no es una solución, todo lo contrario, refuerza el
comportamiento negativo
3. Evitar los gritos, el tono de
voz es fundamental en los conflictos. No es conveniente entrar en lucha de
poder. Tener paciencia. Intentar mantener el control para explicarle a su hijo
que sus gritos y su descontrol no son la manera de actuar.
4. Ponga límites claros y
cúmplalos. Limites lógicos y razonables, sin enfados, con consecuencias que
puedan aplicarse consistentemente.
5. Refuerzos positivos. Reforzar y
elogie las conductas, resalte todo lo que hace bien, no entre en la lucha de
poder. Los niños desafiantes creen que son iguales a los adultos, para ellos no
existe autoridad. Trata de hacerle entender que su manera de actuar no es
correcta y, si no obedece, deberás tomar acciones. Validar sus conductas
positivas. Hágale sentir que estamos más disponibles cuando se porta bien que
cuando se porta mal.
En lugar de centrarse en el comportamiento negativo, los padres deben centrarse en el comportamiento positivo de sus hijos y reforzarlo con elogios, atención y recompensas tangibles.
6. Fomenta la comunicación abierta:
Los padres deben fomentar una comunicación abierta y honesta con sus hijos.
Deben escucharlos activamente y brindarles la oportunidad de expresar sus
sentimientos.
7. Tener paciencia. Le dará la
fuerza que necesita para entender lo que está pasando. Requiere el control de
nuestras emociones. Canalice la fuerza hacia lo positivo.
Si estos comportamientos se
prolongan en el tiempo debes buscar ayuda, acudir a un psicólogo que proceda
hacer una evaluación psicológica para
asesorarles si necesita ir a terapia. Son conductas difíciles de solucionar
solo los padres.
Los padres necesitan ayuda para
aprender a manejar el comportamiento del
niño, para que el niño desarrolle mayor control de su conducta mejore la
comunicación y comportamiento, disminuir la negatividad, en general aprendizaje
de destrezas sociales.
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