lunes, 26 de noviembre de 2012

Puzzles y aprendizaje




     Susan Levine y colaboradores de la universidad de Chicago, del departamento de Investigación de la Primera Infancia  publicaron recientemente un estudio sobre la relación aprendizaje y puzzles. Estudio realizado con niños entre 2 y 4 años. Las conclusiones iniciales a las que llegaron aportan una relación significativa entre juego con puzzles y mejora en el desarrollo de habilidades espaciales.
     El estudio incluye otra particularidad y es el propio beneficio del juego compartido padres/niños/rompecabezas, hace que los padres interactúen con un vocabulario especial, con más implicaciones en conceptos espaciales, ayudando con mayor número de explicaciones de razonamiento en la resolución de la tarea.
      Lo cierto es que la resolución del puzzle, (siempre adaptado a la edad), requiere poner en marcha habilidades y estrategias tales como:
  • Atención y concentración: implica observar la imagen a completar, es preciso realizar una organización de ideas del conjunto que el niño tiene delante.
  • Comprensión de una estructura espacial, imágenes, conceptos dentro, fuera, arriba, abajo etc.
  • Memoria visual, en función del esquema previo de la globalidad, recordará formas, imágenes, colores, igualdades, similitudes, partes, etc.
  • Razonamiento y lógica Ha de dar significado a las partes y organizar formas espaciales para conseguir un todo.
  • Motricidad fina a través de la manipulación de las piezas y los movimientos de ensartado y pinzado.  
     Pero montar un puzzle también nos permite poner en marcha otros elementos que dan calidad al aprendizaje y si se comparten, tendremos factores emocionales imprescindibles en la educación. La triada niño/padres/rompecabezas, puede ayudarnos con:

Autoestima: El puzzle puede ser un desafío, un reto y la resolución del mismo, solo o compartido, eleva la  autoestima.
* Requiere una dosis de paciencia, constancia o perseverancia, ante las pequeñas dificultades que le pueden surgir en el proceso, así como una dosis de tolerancia ante la frustración.
* Si se comparte fomenta la comunicación y el lenguaje y en definitiva los vínculos familiares.

     Para elegir el puzzle adecuado, se puede comenzar a partir de los 20- 24 meses con juegos de 2 a 4 piezas, dependerá de la capacidad resolutiva e interés que le proporcione el juego y como los adultos seamos capaces de interactuar con él. Al principio lo adecuado es compartirlo, ayudarle a descubrir las pequeñas estrategias de forma gradual.






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