sábado, 21 de octubre de 2017

Importancia del apego en niños con discapacidad.


Cuando  nace un bebe cuenta con elementos de supervivencia primaria como es el  “apego”, se desarrolla hacia la figura que le  aporta seguridad, protección y cuidados, no solo físicos, sino también y fundamentalmente emocionales. El afecto es concluyente en el desarrollo del niño, tan importante como su alimentación o los cuidados sanitarios.

Un desarrollo armónico necesita de vínculos afectivos, desarrollados a través del contacto, el afecto sensible, de llenar las emociones del bebe. Los padres, tienen esa  disponibilidad, son los responsables de responder  a las llamadas de atención del bebé. Será por tanto en el contexto familiar donde el bebe va fortalecer su desarrollo emocional y un  apego adecuado. Los tres primeros años de vida del niño son decisivos y si, los cuidadores principales no dan las ayudas adecuadas, su desarrollo emocional puede verse comprometido.

Si estas ideas básicas del apego las trasladamos a las familias de niños especiales, si somos conscientes de que los padres pasan por periodos difíciles emocionalmente, es muy  importante que los profesionales que les atendemos  ayudemos a las familias a cubrir sus necesidades, que les ayudemos a ser competentes, es decir fortalezcamos sus capacidades para afrontar la tarea de ser padres, desarrollemos confianza y capacidad para  manejar nuevas situaciones.

El nacimiento de un niño con discapacidad, en ocasiones puede ser un factor de vulnerabilidad, que puede influir de modo global sobre su identidad y su forma de estar y relacionarse con los demás.

Será la calidad de las interacciones entorno-niño, las que marquen los vínculos afectivos. La presencia de la angustia e incertidumbre de los adultos y  las limitaciones que el niño pueda manifestar para responder a la interacción, son circunstancia a abordar, desde la creación de un entorno positivo.

En ocasiones, en nuestras relaciones profesionales con las familias, centramos la intervención sobre las limitaciones de los niños, sus déficits, partimos de un modelo demasiado rehabilitador, dejando olvidado el fomento de una relación afectiva significativa entre ellos y el niño. Primero afectividad y después añadiremos funcionalidad.

Hemos de facilitar a las familias las competencias para detectar las capacidades y recursos iniciales que utilizan sus hijos y que les permitan reclamar y mantener la proximidad de los adultos cuidadores, tales como: El llanto, la mirada, la imitación de algunos  gestos, la sonrisa biológica,  la atención selectiva a la voz humana, la sonrisa social, reconocer sus estados vitales y las vocalizaciones.

Es fundamental que los padres, puedan cuanto antes, establecer con sus hijos una relación que tenga los rasgos del apego seguro y que se cuide desde los centros de atención, el proceso de acompañamiento a la familia desarrollando las particularidades de este modo óptimo de relación, por encima de los condicionantes de los déficits que los afectan.

Las relaciones personales, de afectividad y emocionales, son responsables en gran medida de los procesos de organización, maduración y desarrollo del cerebro, generando comportamientos para satisfacer las necesidades.

Momentos que pueden ser idóneos para establecer vínculos seguros:  
·   Durante el tiempo de la alimentación, el bebe fija la mirada, muestra un marcado interés por el rostro de las personas, “habla” con los ojos. El diálogo que establece con el otro es “ojo a ojo”, se comunica con la mirada.
·  El contacto piel con piel, las caricias, abrazos lo reconfortan y consuelan, se acopla armoniosamente al cuerpo de la mamá o de la persona que lo cuida.
·  Establecer dialogo interactivo, atención conjunta,  gestos, miradas, movimientos, sonrisas. Le hablo y le miro, espero su respuesta que según la edad será desde el aje inicial, pasando por sonidos vocálicos, a repetir silabas.    Los bebés tienen un gusto particular por la entonación, los picos prosódicos, los tonos agudos y el timbre de la voz.
·   Fomentar en juego motor-suelo, con los primeros desplazamientos autónomos, arrastre, gateo y pasos.

El bebe necesita, al llegar al mundo sostén emocional, relacionarse socialmente, necesita cuidadores que respondan a desarrollar su potencial. Este desarrollo del cerebro dependerá en gran parte de las experiencias que vive. Existen períodos específicos en la primera infancia, llamados períodos críticos, en los que se requieren determinados estímulos para el óptimo desarrollo de algunas áreas cerebrales.
Winnicott dice que el desarrollo es producto de la herencia, de un proceso de maduración y de la acumulación de experiencias de vida, pero que se podrá dar o se verá alterado a menos que se cuente con un medio suficientemente favorable.

¿Qué hemos de buscar como resultado de la educación y apego seguro entre 0 y 3 años?

  1. .     Desarrollo armónico entre los aspectos físico, neurológico y sensorial del niño.
  2. .     Adecuada relación  con sus cuidadores y personas de su entorno, el estilo o la forma de “estar con”.
  3. .    Manifestaciones saludables del  estado de ánimo, los sentimientos que predominan (alegría, enojo, interés, diversión, celos, amor).
  4. .     Estados expresados en su conducta, a través de juego o verbalizaciones, ausencia de miedos.








viernes, 26 de mayo de 2017

Hablar al bebé es la mejor forma de estimular su cerebro

   

      Cuando nace el bebé, es fundamental estimular su habla y su lenguaje para establecer un vínculo afectivo con los padres, con la gente y el entorno.   Cuando un bebe escucha a sus padres, se activan no solo sus áreas auditivas, sino también áreas cognitivas, memoria, visión, áreas afectivas y sociales, permitiéndole conjugar tareas para buscar una respuesta. Pone en marcha las áreas que a posteriori le permitirán realizar una conversación
       Debemos hablar a nuestro bebe desde el momento que lo tenemos entre nosotros, no hay que esperar. Los padres son su punto de unión con el mundo, los que interactúan con él, los que le ponen en contacto con la cotidianidad, con su día a día, los que le han de abrir las puertas. Por medio de la comunicación los padres conocerán sus necesidades, su actuación y sus sensaciones, así como también y muy importante podrán reconocer los momentos en que nos da sus respuestas. A su manera, el bebe busca comunicarse con el adulto y responderle  con señales que no tardarán en descifrar, como su risa, sus movimientos, llorando o mirándole fijamente.
    Un bebé necesita sentir el contacto de las caricias de sus padres, sentir el calor y el olor de su piel, pero también necesita sentir su voz que le calme y reconforte.

Forma de dirigirnos ellos
   De manera instintiva los padres se dirigen a sus hijos con tono  cariñoso y pausado. Con tonos exagerados algo agudos pero suaves, pausados, altos, cantados, cambiando el tono de voz y las inflexiones, etc. cuya función, es atraer la atención del bebe, con frases muy cortas, con mucha repetición y  redundancia, compartiendo miradas, cara a cara, con gesticulación facial, seguimiento de la voz, búsqueda del adulto, en definitiva el contacto visual, punto clave de la interacción.
¿Cómo debe hablarle? De la forma más espontánea y natural, escuchándole y dándole la oportunidad de contestar, estimulando el balbuceo.
   En las primeras etapas se trabaja con el lenguaje tónico como complemento, tocárlo, hablárle y mirárlo,  cantarle, bailarle, masajearlo, mimarlo, acariciarlo, ya que el contacto táctil es tan importante como alimentarlo.
·       Cuando hable con él, al principio, no importa tanto lo que le diga, si no la carga emocional que implica comunicarse, el tacto (cogerle, acariciarle, besarle...), la expresión oral (gestos, contacto visual…) y por supuesto el sonido.
·    Cuando hable con el bebe, debe mantener pausas para fomentar y permitir respuestas, como son balbuceos, sonrisas, movimientos corporales, ajes. Su bebe está deseando que se le preste atención

    Por otro lado la  capacidad del bebe de expresar sus necesidades, de establecer contacto con nosotros, están limitadas en los primeros momentos, será el llanto la única forma en la que el bebé se puede comunicar. No pueden manifestar su cansancio, hambre, sueño o molestias. Pero en pocas semanas su cerebro con ayuda de  sus sentidos, vista, oídos, boca y piel, y el vínculo familiar, podrá elaborar  respuestas, empezará a construir con la experiencia, la imagen del mundo.

    Si decimos que le llanto es su primera expresión, debemos dar respuesta, siempre, calmar sus necesidades. Responder siempre a sus llantos, no se malcría  a un bebé tan pequeño por dedicarle atención. Contrariamente, las respuestas rápidas o inmediatas a los llantos del bebé le hacen saber que es importante y que merece ser atendido.


El bebe aprende antes a sentir que a comprender
·    Después de la piel, el oído es el primer órgano en desarrollarse, los sonidos fuertes pueden causar molestias. Los ruidos inesperados lo asustan y lo hacen llorar – la voz suave lo calma, responden más positivamente a la voz humana que a cualquier otro estímulo auditivo. Esta preferencia por la voz humana aumenta en los primeros cuatro meses de vida. Una de las primeras voces que reconoce es la de mamá ya que tiene preferencia por los sonidos agudos después de la primera semana también reconocerá los sonidos graves con lo que empieza a reconocer la voz de papá.
·   Otro sentido, que aunque no está totalmente desarrollado al nacer, por falta de agudeza visual, le ayudara a mirar, sentir los ojos y mirada emocional de los padres. La cara humana es una fuente muy potente de estímulos y va perfeccionando su enfoque en la medida que interacciona olor, sonido y ojos.
·       Al nacer el olfato está muy desarrollado ayudándole a  fomentar la relación alimento , calor, voz, mama, calidades vinculo, emoción afectiva, seguridad y comunicación.
·        A través de la boca y sentido del gusto, el bebe también se familiariza con su entorno, siendo la boca y este sentido un potente medio para reconocer el entorno.
·       La piel es el sentido más amplio y completo al nacer, en definitiva es toda la extensión del cuerpo, es la vía de comunicación más importante en las primeras semanas. La piel se convierte por tanto en un potente soporte de la comunicación verbal


“El ser humano aprende de la interacción, de compartir, de dar respuesta"

viernes, 6 de enero de 2017

Guía TEA " Aprendo en el Recreo"




       Hoy les muestro una  guía para niños y niñas TEA realizada por Natalia de Francisco Nielfa para Autismo Sevilla. Editada en el 2016 y publicada por la Asociación Autismo Sevilla. En ella encontramos consejos, actividades e ideas para trabajar específicamente en los recreos, trabajar las habilidades sociales en el entorno educativo. 

El recreo es el período del horario escolar, que queda más abierto a la espontaneidad de las relaciones sociales y donde las capacidades naturales de relación con iguales están en su máximo exponente. Si tenemos presente las dificultades que muestran los alumnos con TEA en aspectos socio-comunicativos, podremos entender lo difícil que les resulta participar y compartir en momentos no claramente estructurados, llenos de ruidos, movimientos, con sobrecarga sensorial; todas aquellas situaciones, que sabemos que les generan gran estrés por sus dificultad en organizar adecuadamente el exceso de estímulos. Esta circunstancias suelen conducir a alterar los lazos de amistad, que se reafirman en momentos de diversión en intercambio diario con iguales, ya que sus actividades y comportamientos en esos contextos pueden ser poco funcionales, en unos casos, poco ajustados socialmente, en otros, influyendo directamente en su nivel de inclusión en su comunidad de  referencia más cercana.