jueves, 20 de septiembre de 2018

Guía infantil de desarrollo 0-3 años




Encarnación Hernández Pérez y José Antonio Rabadán Rubio, profesores de la Universidad  de Murcia , han publicado una nueva guía  de desarrollo infantil, que va dirigida a los padres y también profesionales de la primera infancia.  Lleva por titulo 'Mis primeros tres años'    dirigida a la atención del desarrollo de niños de 0 a 3 años, con numerosas orientaciones.  consejos, pautas educativas, procesos evolutivos. Muy interesante

Los primeros tres años de vida de tu bebé son intensamente importantes para ayudarlo a alcanzar su pleno desarrollo. Este incluye el desarrollo físico, cognitivo, comunicativo y de interacción.

La guía es un material de  gratuito  en formato PDF desde el portal de atención a la diversidad de la Consejería de Educación.



martes, 6 de marzo de 2018

Decálogo del profesional dedicado al autismo, según Theo Peeters

 El día 2 de marzo del 2018, con 75 años, ha fallecido Theo Peeters. Estudio en sus inicios filosofía y literatura, pero su camino profesional le llevo por otros campos, en los que se convirtió en un  especialista, que ha aportado una nueva visión y enfoque de las personas con autismo.
Nos dejó su decálogo, que ha llegado a ser toda una filosofía y un nuevo enfoque humano y necesario para todos los profesionales que trabajamos en el mundo del autismo y de sus familias.

1. Sentirse atraído por las diferencias: Pensamos que ser un “aventurero mental” ayuda a sentirse atraído por lo desconocido. Hay personas que temen las diferencias, otras se sienten atraídas y quieren saber más sobre ellas.
2. Tener una imaginación viva. Es casi imposible comprender lo que significa vivir en un mundo literal, tener dificultades en ir más allá de la información recibida, amar sin una intuición social innata. Para poder compartir la mente de una persona autista, que padece un problema de imaginación, se debe tener, en compensación, enormes dosis de imaginación.
3. Capacidad para dar sin obtener la acostumbrada gratitud. Se tiene que ser capaz de dar sin recibir mucho a cambio, y no sentirse decepcionado por la falta de reciprocidad social. Con la experiencia, la persona aprenderá a detectar formas alternativas de dar las gracias, y la gratitud de muchos padres a menudo le compensará con creces.
4. Estar dispuesto a adaptar el propio estilo atural de comunicarse y de relacionarse. El estilo que se requiere está mas ligado a las necesidades de la persona con autismo que a nuestro grado espontáneo de comunicación social. Esto no es fácil de lograr y requiere muchos esfuerzos de adaptación, pero es importante reflexionar acerca de qué necesidades estamos atendiendo.
5. Tener el valor de “Trabajar sólo en el desierto”. Especialmente cuando se empiezan a desarrollar servicios específicos en un área. Hay tan poca gente que comprende el autismo, que un profesionaal motivado corre el riesgo de ser criticado en vez de aplaudido por sus enormes esfuerzos. Los padres han sufrido este tipo de críticas antes, por ejemplo, cuando escuchas cosas como “todo o que necesita es disciplina”, ” si fuese mi hijo…”, etc.
6. No estar nunca satisfecho con el nivel de conocimientos propios. Aprender sobre el autismo y sobre las estrategias educativas mas adecuadas es un proceso continuo, ya que el conocimiento en ambos campos evoluciona continuamente.  La formación en autismo nunca se acaba y el profesional que crea que ya la tiene, en verdad “la pierde”.
7. Aceptar el hecho de que cada  pequeño avance trae consigo un nuevo problema. La gente tiene tendencia a abandonar los crucigramas si no pueden resolverlos. Esto es imposible en el  autismo.  Una vez que se empieza, se sabe que el trabajo de “detective” nunca se acaba.
8. Disponer de capacidades pedagógicas y analíticas extraordinarias. El profesional tiene que avanzar poco a poco y utilizar soportes visuales de manera individualizada.  Hay que realizar evaluaciones con tanta frecuencia que uno debe adaptarse constantemente.
9. Estar preparado para trabajar en equipo. Debido a la necesidad de una aproximación coherente y coordinada, todos os profesionales deben estar informados de los esfuerzos de los demás, así como de los niveles de ayuda proporcionados.  Esto incluye a los padres, especialmente cuando el niño es pequeño.
10. Humildad. Uno puede llegar a ser “experto” en autismo en general, pero los padres son los expertos sobre su propio hijo y se debe tener en cuenta su experiencia y conocimiento. En e autismo no se necesitan profesionales que quieran permanecer en  su “pedestal”. Cuando se colabora con los padres es importante hablar de los éxitos, pero también admitir los fracasos (“por favor,  ayúdeme”). Los padres también tienen que saber que el experto en autismo no es un Dios del Olimpo.

miércoles, 3 de enero de 2018

Retraso psicomotor





Es muy frecuente en los Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (Cdiat), recibir a familias, que  bien son remitidas por los servicios de pediatría o ante la duda  y preocupación, acuden a consultar, ya que piensan que su hijo, no hace lo que otros niños de su edad. El desarrollo psicomotor de las habilidades del bebé es, junto con la alimentación, uno de los temas que más preocupa a los padres. ¿Qué es normal y qué no lo es?, ¿cuáles serían las señales para preocuparse?
El desarrollo psicomotor es la adquisición progresiva de habilidades funcionales en el niño, en  distintas áreas: lenguaje, motora, manipulativa y social, permitiéndole alcanzar independencia y adaptación al medio. Este desarrollo se produce durante los primeros 2-3 años de vida, periodo de gran plasticidad y muy sensible a los estímulos externos.
La adquisición de las funciones o habilidades sigue unos pasos secuenciales, es preciso completar una etapa para alcanzar la siguiente. Para conseguir que un bebe permanezca sentado de forma estable, primero necesita tener un adecuado control de la cabeza,  para caminar primero tendrá que permanecer de pie con estabilidad,  etc. Ahora bien, el ritmo de la secuencia de maduración es variable, varía en función de múltiples factores, no todos los niños desarrollan las mismas habilidades a la misma edad.