La sobreprotección es una característica en la
educación familiar cada vez más frecuente. Es una necesidad de tenerlo todo
bajo control evitando que sufran circunstancias de dificultad o frustración.
Padres helicópteros, hace referencia a ese
comportamiento de los padres que revolotean constantemente sobre sus hijos,
intentado evitar cualquier sufrimiento, interfiriendo y controlando en sus
experiencias, tareas, decisiones, dirigiendo en exceso su juego, no dejando que
el niño pruebe explore, por miedo a riesgos cotidianos, etc.
La sobreprotección reduce el desarrollo
de su autonomía, generando demasiada dependencia, dificultades para asumir sus
responsabilidades, baja tolerancia a la frustración. Los niños han de
equivocarse, frustrarse y encontrar estrategias de afrontamiento. La
sobreprotección también crea niños impacientes, incapaces de superar obstáculos
o dificultades en la vida y reduciendo el concepto de esfuerzo.
Los comportamientos típicos de los padres
helicópteros podríamos encuadrarlos entre los siguientes:
Resolver
sus problemas:
cosas que sean capaces de hacer por si solos, debemos promover su acción,
vestirse, ir al baño solo, asearse... Es básico desarrollar
autonomía y habilidades para afrontar los retos. No podemos decidir siempre por
ellos
Complacer
todas sus peticiones: todos los caprichos para evitar la frustración en niños y no oírlos
llorar.
Limitar sus actividades: el miedo a que se haga daño evita
que el niño pueda explorar nuevas cosas.
Control excesivo: no se pueden tomar continuamente
decisiones por los hijos, hemos de darles la oportunidad de que se equivoquen,
de que cometan errores y que aprendan a asumir las consecuencias.
Falta de confianza en sus habilidades: en
ocasiones los padres parecen no confiar en que sus hijos puedan valerse por si
mismos
Problemas emocionales: si no les dejamos actuar y errar
no aprenderán a gestionar sus emociones e impulsos. Les costara más interactuar
con iguales.
Baja
tolerancia a la frustración: al haber estado protegidos en entornos
controlados, y no haber tenido la oportunidad de enfrentar obstáculos o
fracasos les cuesta más afrontar los retos reales en el colegio, las relaciones
con amigos y pueden reaccionar con enojo ante situaciones negativas.
Baja
autoestima:
la dependencia de los niños hacia sus padres para resolverles todas las
situaciones, hace que los niños, pierdan confianza en si mismos en sus
habilidades y generen baja autoestima.
Permitir
que se equivoquen, que asuman sus consecuencias y experimenten pequeños fracasos. Deje que tus hijos tomen
decisiones por sí mismos, incluso si esto implica cometer errores. El error es
una parte fundamental del aprendizaje.
Dar responsabilidades, tareas acordes a su edad, que intenten resolver los problemas o dificultades. Tareas del hogar, organizar su tiempo, que se vista solo, que recoja sus objetos de juego.
Fomentar la búsqueda de soluciones, cuando se enfrenta a una situación que le cuesta resolver, debemos apoyarlos en la búsqueda de soluciones y acompañarlos, proporcionando apoyo y orientación. Resolver y superar obstáculos les ayudara a un mayor crecimiento personal, mayor seguridad en si mismo.

Es necesario tener una crianza equilibrada y
respetuosa. Aportar una educación
basándonos en su autonomía, establecer límites claros dando la posibilidad de
que ellos sean los que aprendan de sus equivocaciones y frustraciones y así
poder avanzar en una adecuada madurez.






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