El juego
simbólico, es una actividad lúdica, es una experimentación, fundamental en la
primera infancia, una forma muy valiosa de aprender. Con ello, los niños imitan
y representan actividades, reproducen contextos, situaciones, frases, roles y
situaciones de la vida real. Juagar a “hacer como si”, dan vida a objetos
inanimados, a transformar los objetos potenciando la imaginación. Es una
actividad que les permite practicar conductas aprendidas que han observado. El juego es fundamental, es la ocasión de
revivir experiencias y descubrir el mundo que le rodea.
El juego
simbólico comienza entorno a los 2 años, cumple un papel fundamental en su
desarrollo y en las distintas áreas de evolución. En la medida que aumenta su
lenguaje y su imaginación, los niños van siendo capaces de crear situaciones
más complejas.
Que beneficios
tiene el juego simbólico:
Desarrollo emocional: El juego les permite manifestar sus alegrías,
deseos, frustraciones, miedos y les ayuda a gestionar y regular emociones. Pues
a través del juego el niño expresa lo que siente. Se pone en lugar del otro y
fomenta la empatía, consuela al muñeco, puede ser un superhéroe que ayuda.
Desarrollo social: Jugar con otros niños refuerza el juego
compartido, lo que le permite interactuar con iguales, respetando turnos,
escuchando, adquiriendo normas, valores, conocimientos, aprendiendo a ganar y
perder.
Lenguaje y comunicación:
En el juego aparece siempre el lenguaje, al crear la historia, el niño describe
escenarios crea diálogos y resuelve
conflictos. Expresa lo que siente y le ayuda a aumentar sus competencias
comunicativas. Conversaciones entre sus muñecos
Habilidades cognitivas: Estimula la imaginación, la
atención y muy importante ayuda en la planificación de
acontecimientos. Al inventar situaciones y personajes desarrolla la creatividad,
el pensamiento, la memoria y la inteligencia.
Desarrolla la creatividad, al poner en marcha su imaginación e
inventar nueva situaciones y personajes
En cuanto al desarrollo
motor: Favorece el control del
cuerpo, postura, marcha, fuerza y equilibrio. Favorece la integración de las
percepciones visuales, auditivas, táctiles y motoras a escala cognitiva y
facilita el desarrollo psicomotor al manipular, saltar, con la sincronización
de movimientos, motricidad fina y gruesa y la coordinación óculo-manual.
Los padres pueden facilitar este juego
- ·
Creando un entorno seguro, un espacio no necesariamente
grande, donde el niño pueda sentirse relajado.
- ·
Ofrecerle objetos que demande y también, cajas,
telas.
- ·
Estos juegos nos servirán para reducir el uso de
pantallas y fomentar el juego libre y creativo.
- ·
Debemos como padres participar en sus juegos,
siguiendo su iniciativa. También con la
participación podemos ver sus preocupaciones, gustos, miedos, etc.
- ·
Hemos de valorar sus ocurrencias y validar sus
ideas.
El juego simbólico va a variar según la etapa
evolutiva en que se encuentre
Entre 18 y 24 meses
Al inicio el juego
suele ser individual y es un juego de imitación. Reproducen acciones cotidianas
que están observando en casa, dar de comer, acunar al muñeco, llevarle en
carrito, hacer como que hablan por teléfono, conducir coches de juguete haciendo
ruidos. Son todavía secuencias cortas, pero ya son secuenciales y organizadas.
Les encanta jugar a la
comiditas, barrer, empujar cochecitos y hacer ruido con ellos (rum,rum..), van
incluyendo vocabulario.
Entre 2 a 4 años
En esta etapa ya empiezan a
trasformar e imaginar, un palo de escoba se puede convertir en un caballo, las
cajas de cartón en casas, la ropa en capas.
En esta fase ya comienzan a
asumir roles, pueden juagar a los médicos, maestros, bomberos o personajes de
cuentos.
El juego ya comienza a ser más
compartido con iguales, interactuando en entre ellos.
Entre 4 a 6 años
Aparecen ya las
reglas en el juego compartido, juego simbólico organizado. Estableciendo normas
y acuerdos entre ellos compartiendo roles o repartiéndolos.
Crean historias
con variados personajes, escenarios estructurados.






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