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Exceso de dibujos animados

     

El hecho de que los niños pasen demasiado tiempo ante las pantallas, no es nada saludable. Los dibujos animados les gustan mucho, pero es necesario controlar las horas que pasan con ese divertimento.

Los padres han de ser responsables, aunque ese tiempo que pasan frente a la pantalla no les molestan y den tranquilidad, la pantalla mantiene al niño quieto y entretenido, pero ante esto es  preciso que supervisen al niño.

Aunque los dibujos animados tienen factores positivos, hay estudios que demuestran que también tiene una gran influencia negativa.

Suelen ser adictivos por varios factores, llevan un ritmo rápido de cambios de escenas más que un contenido narrativo, colores demasiado brillantes, sonidos muy intensos y escenas violentas tanto verbales como físicas que dan una sobrecarga sensorial afectando a su capacidad de concentración y comportamiento. Cada cambio brusco, cada sonido llamativo, cada giro inesperado produce una pequeña descarga que refuerza el deseo de seguir mirando.

Este tipo de dibujos animados sobreestimulan el sistema nervioso infantil, que está en pleno proceso de desarrollo y de regulación de emociones. Una exposición continua y prolongada puede tener consecuencias en su desarrollo y especialmente en niños menores de 6 años.

Es un circulo, el niño pide más dibujos y los padres para tener tranquilidad les siguen dando lo que piden, su cerebro se acostumbra a esa hiperestimulación.  Si en la primera infancia acostumbramos a los niños a ese ritmo de información, disminuimos su capacidad de atención y concentración. Cuando tiene que asimilar algo complejo o lento, dispone de menos herramientas cognitivas para mantener la atención.

Que situaciones nos podemos encontrar ante un niño que ve demasiados dibujos:

o   En algunos casos puede conducir a un aumento de la irritabilidad y la impulsividad. Con la consecuente necesidad de estímulos constantes y rápidos.

o   Dificultad de regular sus emociones. Pueden perder sensibilidad ante el dolor de otros, volverse más miedosos ante lo que les rodea, al no ser capaces de separar la realidad de la ficción. En ocasiones puede afectar al sueño, con terrores nocturnos.

o   Dificultad para centrarse en juegos y actividades más tranquilas, que requieren más atención y actividad compartida.

o   Baja tolerancia a la frustración y paciencia, con aumento de rabietas.

o   Perder interés por las actividades escolares, que les requieren mayor concentración, pues les requiere un esfuerzo añadido al que no se están acostumbrando.

o   Por otro lado la televisión los lleva al sedentarismo.

o   El uso excesivo los convierte en adictos y buscan continuamente estímulos, pues si no lo tiene se aburren e irritan, con la consecuente baja tolerancia al aburrimiento, impidiéndoles buscar otras actividades más lúdicas, más creativas. Les sustituimos la pantalla por el juego libre, la conversación y el desarrollo de la imaginación.

o   Por otro lado no debemos olvidar la fatiga visual, pues ante la pantalla y los dibujos están demasiado atentos, hipnotizados y fijando demasiado la mirada, con la atención capturada, lo que puede derivar en cansancio ocular.

 Como padres que debemos hacer:

o   Lo primero y fundamental limitar el tiempo frente a la pantalla. Recomendable no más de 30 minutos diarios. Sustituir ese tiempo por otras actividades como jugar, pintar, leer, actividades al aire libre, salir al parque, usar la bicicleta, tiempo para juegos compartidos en familia, etc.

o   Atendiendo a la edad del niño, debemos saber que contenidos y personajes les van a trasmitir mensajes de asertividad, empatía, compañerismo. Dibujos de ritmos pausados, narraciones claras, estímulos suaves, músicas lentas, clores no tan brillantes, que sean educativos y en general contenidos no violentos.

o   Es necesario que los padres  supervisen contenidos de calidad. Los niños aprenden lo que ven y escuchan.

o   Es conveniente que podamos ver los  dibujos haciéndoles compañía, hablar y comentar lo que sucede en la historia que ven. Podremos explicarles los comportamientos de los personajes y separar la realidad de la ficción. Al compartir podemos fomentar valores positivos y respeto. Comentar los dibujos  en casa ayuda a que los niños integren mejor lo que han aprendido.


o   No poner la televisión mientras comen, para que aprendan a ser conscientes de la importancia del momento de la comida, del disfrute con compartir en familia, del sabor de las comidas.

 

 

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