La atención
temprana es básica en el desarrollo emocional, cognitivo y social. Trabajo
realizado por la unión de terapeutas y familia.
Los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo del
niño, es un periodo donde el cerebro tiene una gran capacidad de aprendizaje y
evolución, atendiendo a las conexiones
que el entorno le provee, por lo que la intervención en el mismo tiene
un impacto muy positivo para el niño. Es el periodo del desarrollo del tejido
nervioso y la plasticidad de los mecanismos neuronales.
Desde que nace y hasta cumplir los seis años, el niño está
inmerso en un proceso constante de exploración del mundo que lo rodea, donde
adquiere habilidades lingüísticas, desarrolla su capacidad de atención y
concentración y establece relaciones sociales fundamentales tanto con los
adultos como con otros niños.
La Atención Temprana es un conjunto de acciones destinadas a
niños y niñas de 0 a 6 años, y que combinan de forma planificada y coordinada
disciplinas como fisioterapia, logopedia, estimulación, psicomotricidad,
psicoterapia, etc. Estas acciones, preventivas y/o de apoyo, están encaminadas
a dar respuesta, lo más pronto posible, a las necesidades transitorias o
permanentes que presentan estos niños y niñas.
Los
objetivos de la atención temprana son:
· Detección temprana de las dificultades que puede presentar un niño en su desarrollo.
·
Potenciar sus capacidades y
minimizar los efectos negativos de la alteración. Intervenir temprano reduce el
riesgo de que crezcan las dificultades.
Tratando su individualidad
permitiendo un enfoque personalizado y atendiendo a las necesidades específicas
del niño.
· Apoyar a la familia y su
entorno dando orientaciones y mecanismos de actuación. Proporcionándoles las
herramientas y conocimientos necesarios para apoyar el desarrollo de sus hijos.
Áreas de intervención y profesionales:
- · Fisioterapia y psicomotricidad: desarrollando el sistema motor y físico.(Motricidad gruesa andar, correr, saltar, coordinación , equilibrio y motricidad fina manipular objetos , usar el lápiz).
- Logopedia: desarrollo de la comunicación y lenguaje. Se trabaja el lenguaje expresivo y comprensivo, la mirada y la interacción.
- · Estimulación y pedagogía: desarrollar el aprendizaje y habilidades sociales.
- · Psicología: desarrollar el
ámbito emocional, conductual y familiar.
Fomentar la
socialización, la capacidad de relacionarse con otros, compartir experiencias,
entender gestos, emociones, colaborar, jugar con compañeros.



¿qué síntomas nos debemos preocupar sobre posibles trastornos del desarrollo?
Hay
algunas señales que nos pueden alertar. Si se ve alguna de ellas en el niño,
habría que consultar con el pediatra:
·
Perder habilidades ya
conseguidas. Por ejemplo, dejar de hablar o andar cuando ya se hacía.
·
Macro/microcefalia (cabeza
demasiado grande o pequeña) o que deje de crecer la cabeza. Ausencia de
reflejos. Asimetrías motoras o en la postura. Dificultades para mantenerse de
pie o andar.
·
Trastornos graves en la
conducta. Por ejemplo, patrones de conducta repetitiva, no responder a su
nombre o no seguir instrucciones. Irritabilidad constante.
·
Dificultades de aprendizaje, problemas
sensoriales o físicos. Retrasos en el habla o en la comprensión del lenguaje.
·
Falta de contacto visual o
escasa interacción social. Comportamientos repetitivos o poco variados
La participación activa de las familias es una parte fundamental
en el proceso de atención temprana. Las familias proporcionan el entorno
afectivo y de seguridad primordial para los niños y actúan como facilitadores y
promotores de su desarrollo, aplicando en el día a día las estrategias y
recomendaciones brindadas por los profesionales.
Por tanto, la formación de las familias y el apoyo continuo es
fundamental para maximizar el impacto positivo de la atención temprana.
Algunas
recomendaciones prácticas para aplicar
desde el hogar.
·
Hablar con el niño: comentarle
lo que hacemos con él, si se viste, si come, si va al baño, etc. Favoreciendo
el lenguaje y la comprensión.
·
Jugar juntos: el juego es el
vehículo principal de aprendizaje en la infancia.
·
Establecer rutinas claras y
predecibles: Establecer horarios regulares para comer, dormir, jugar y otras
actividades diarias le darán la sensación de seguridad y tranquilidad al niño.
·
Ayudarle a explorar el entorno: es fundamental para su desarrollo
físico, cognitivo y emocional. De esta forma, puede experimentar con diferentes
materiales y texturas, y descubrir el mundo que le rodea a través de sus
sentidos, lo que favorece la curiosidad y la creatividad.







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