Los primeros
6 años de los niños, son un constante descubrimiento, tienen gran curiosidad,
buscan y exploran, lo que les permite conocer, comprender y aprender. Es una
etapa de movimiento continuo, buscan nuevas aventuras. En esta etapa aprenden a
andar, hablar, correr y confirmar su independencia.
La
exploración es una de las formas naturales en las que el niño aprende. Esta
búsqueda y exploración les permite desarrollar sus habilidades motoras,
cognitivas y sociales.
Es el juego
la herramienta que les ayuda a desarrollar estas habilidades crecer y aprender.
Por ello, los padres deben crear un ambiente didáctico donde el niño pueda
desarrollar interacciones e iniciativas propias. Ambiente que genere experiencias
y que sea compartido.
La exploración es también una
herramienta que genera habilidades socioambientales pues se fomenta la
curiosidad hacia el entorno, desarrollando la autonomía y convivencia.
Durante la pequeña infancia, de 0
a 6 años, es muy importante que los niños/as desarrollen experiencias tanto en
casa como en la naturaleza. El contacto con la naturaleza nos aporta muchos
beneficios, tanto a nivel físico como mental, que les permite crecer de forma
más sana y consciente.
Para que un niño explore de
manera efectiva, el entorno debe ofrecer:
Seguridad y Confianza: Un niño explora cuando se siente seguro física y emocionalmente. Con oportunidades para disfrutar de entornos diferentes que dan a sus hijos espacio y libertad para investigar, lo que es una parte importante para ayudarlos a crecer.
Disponer materiales interesantes (pinturas, puzles, bloques de construcciones etc.) que inviten sin instrucciones rígidas. Deles a los niños juguetes u objetos que incentiven los juegos de simular y estimulen su imaginación.
Acompañamiento
Adulto: Los padres han de estar atentos, pero dándoles oportunidades para
disfrutar de entornos diferentes. Deben valorar su curiosidad, seguir sus
intereses y ser modelos de aprendizaje, evitando la sobreprotección que limita
el descubrimiento. Corregir si la
actividad que realiza es peligrosa.
Como interactúa el niño con su entorno según su etapa
evolutiva.
Exploración Sensorial (0-2
años): Los bebés utilizan los cinco sentidos para descubrir el mundo.
Tocan, miran, escuchan, huelen y, frecuentemente, se llevan objetos a la boca
para entender sus propiedades físicas como textura, temperatura y sabor. Hacen
aprendizajes y conexiones de lo que ven, oyen y tocan.
Los niños aprenden más cosas
cuando experimentan usando sus sentidos, tocando, oliendo, saboreando y mirando.
En este periodo tienen grandes necesidades de explorar y mucha curiosidad.
Les debemos de proporcionar
elementos naturales para que espontáneamente o con ligera ayuda, apilen, metan,
vacíen, clasifiquen y trabajen la motricidad fina y la coordinación
Manipulación y Acción (2-3
años): En este periodo ya han desarrollado habilidades motoras, exploran
mediante el movimiento: gatean, caminan, lanzan objetos, vacían recipientes y
prueban la relación causa-efecto.
Les gusta jugar desarrollando el
tacto, es bueno que jueguen con plastilina, barro, pintura de dedos, les gusta
aplastar, pinchar, moldear.
Curiosidad Lingüística (3-4
años): Es la etapa del desarrollo del lenguaje, comunicación y expresión.
Aparece la etapa de las continuas preguntas, ¿por qué?, ¿quién?, ¿dónde? Y
¿cómo?), es su intento de comprender y conocer el funcionamiento de los todo lo
que le rodea.
Entorno a los 4 años las preguntas van siendo más detalladas. Ya son capaces de hacer planes de sus actuaciones.
Juego Simbólico y Roles (4-6
años): En este periodo desarrollan de forma intensa el juego simbólico en
el que exploran roles, imitan acciones, situaciones, juagan a las casitas,
representan algunas profesiones etc. Comienzan un proceso de búsqueda de
información que les permita establecer relaciones lógicas y resolver algunos
problemas.
No debemos olvidar que la
exploración, no solo se debe hacer en el contexto cotidiano, hemos de favorecer
contactos sociales y con la naturaleza.
Quedar con amigos son experiencias muy divertidas, pues aprenden a interactuar, compartir y realizar juegos de grupo, pelota, carreras de coches etc.
Llevarlos a la naturaleza, ver
animales grandes y pequeños, tocar los árboles, coger hojas, piedras, palos,
escuchar el canto de los pájaros, oler flores, etc. Todas estas experiencias
fomentan la creatividad, estimulan los sentidos, además de desarrollar su
motricidad gruesa y favorecer el sistema vestibular.





Comentarios
Publicar un comentario