viernes, 14 de septiembre de 2012

Los trazos de nuestros peques.


Tocar, sentir, manipular, ver, saborear, escuchar.....son las bases que sustentan un buen aprendizaje y que darán como resultado el camino de la expresión de nuestros niños. Las primeras comunicaciones hacia con el entorno son la sonrisa, risa, gorjeos, expresiones orales y sus manifestaciones gráficas.

Alrededor de los 18 meses el niño comienza a realizar grafismos, hasta llegar al dibujo y la escritura. Desde el inicio de los trazos a los dibujos propiamente, el niño encontrará otro cauce para comunicar su estado emocional, estableciendo una relación directa entre su mundo interno y su mundo exterior, a la vez  que desarrollará su motricidad fina. El niño con su dibujo nos da idea de él mismo, cómo siente, cómo disfruta con el dominio de unos movimientos que producen una imagen, cómo integra y comprende  el entorno, cómo se ve a sí mismo…
Pasos que seguirá nuestro hijo
Entorno a los 15 meses, el bebe es capaz prender el lápiz imitando al adulto e intentar darle la misma función. Será un trazo demasiado incontrolado y poco motivante, pues no hay capacidad para ejecutar garabatos todavía. Si nos puede dar alguna información sobre su incipiente destreza manual o maduración visomotora.
Alrededor de 18 meses, inicia un proceso madurativo en el que se puede apreciar mayor  dominio de instrumentos, acercará al lápiz y papel como tarea experimental, aunque la prensión del lápiz es todavía muy anárquica y variada. Sus trazos son desordenados, variados en longitud, dirección y con cierto grado de accidentalidad. Será de las primeras experiencias graficas, todavía no hay intentos de reproducir nada en concreto. Su interés se centra en el placer de trazar líneas y disfrutar con el movimiento.
A los 24 meses, aparece propiamente el garabateo, el trazo ya es controlado. Descubre el dominio que supone un movimiento determinado y un resultado concreto vinculado al mismo. Dedican tiempo a la actividad placentera pues han descubierto el control coordinación visual y motora. El garabateo se elabora, se dirige, llena la página. Hasta los tres años las representaciones más frecuentes son trazos verticales, agrupamientos de líneas, puntos y trazos circulares.
A lo largo de los 3 años el dibujo puede tener ya una intención clara de comunicar situaciones, personajes y emociones. Sus grafismos ya tienen nombre, el niño conecta su expresión con el entorno, “soy yo”, “es mi mama”, acompaña sus dibujos de explicaciones verbales de lo que hecho, aunque sus trazos aún son muy indefinidos y el adulto puede no ver relación alguna con la realidad. En el segundo semestre consigue esbozar la figura humana con cabeza y extremidades
A los 4 años, aparecen las formas reconocibles. La representación por excelencia en esta etapa es la figura humana. Comienza a reproducir formas círculo, cuadrado y el color comienza a tener su importancia, como matiz complementario y diferenciador.
Con 5 años hay un gran progreso en las tareas gráficas. La figura humana ya tiene un significativo enriquecimiento en detalles, pueden aparecer varias figuras que ya muestran relación entre ellas e incluso tienen rasgos diferenciados, tamaño, color, detalles etc.

-         El dibujo es una actividad motora espontánea, compleja en la que cada niño va a tener una forma personal de desenvolverse con el dibujo y expresarse con él.
-    Es un medio de comunicación por ello un lenguaje.
-   El desarrollo de la sensibilidad perceptiva – grafica debería convertirse en una tarea muy  importante del proceso educativo.

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