viernes, 13 de enero de 2012

Escuela inclusiva


           
            

             La inclusión social es una función por la que hemos de apostar de forma intensa todos los colectivos implicados en la educación. En la medida que se realice adecuadamente  podremos influir en los desajustes de escasa aceptación, rechazo, tolerancia, etc. generados todos ellos en gran medida, por la ignorancia y el desconocimiento de la discapacidad.

       Con demasiada frecuencia seguimos viendo que la Inclusión educativa es percibida por algunos profesionales, como la tendencia de un grupo de alumnos y familias que irrumpe en los centros ordinarios, rechazando los colegios específicos. Si a este hecho se añade la  errónea idea  de pensar que por el hecho de estar matriculados en un centro, se esta “incluido”, la inclusión como tal esta condenada al fracaso.
         Cuando un centro escolar admite la matrícula de un alumno con necesidades educativas especiales, es preciso no solo tomar conciencia verbal de aceptación, se ha de dar un paso más, un compromiso profesional y técnico. Sentar al equipo, diseñar y programar detalladamente toda una serie de acciones encaminadas a facilitar  la inclusión social. No se puede dejar la inclusión en manos de la improvisación,  acciones muy puntuales o programas aislados, es preciso trabajarla en todos los ámbitos escolares donde el niño convive, ya sea el aula, en el patio, en el comedor, creando espacios de socialización, etc.

        Por otro lado este concepto de inclusión educativa, implica necesaria e inexcusablemente un cambio:
* de actitudes de los profesionales que la han de llevar a cabo. No se puede atender al niño centrándonos exclusivamente en que tienes “X limitaciones “ para el aprendizaje académico, el niño con necesidades educativas especiales, siente, se frustra, tolera, sonríe, se ilumina, se emociona, tiene amigos y aprende, es preciso buscar su competencias y capacidades así como organizar adecuadamente los contenidos autoestima, habilidades sociales, sensibilización.
de confianza en las familias. El papel de los padres es una condición indispensable. Se han de mejorar los canales de comunicación entre el centro y las familias,  tener claros los cauces de participación, conocer los recursos y el apoyo tanto orientativo como emocional de los responsables educativos del niño.
Podría ser muy oportuno y conveniente en este proceso conocer y atender a las opiniones y necesidades más globales de los padres.
* de apertura del centro al medio.  Todos los ámbitos  socioeducativos de la comunidad tienen información interesante que aportar. Establecer redes con las instituciones y profesionales  implicadas, nos enriquece a todos.

              Colaborar en la inclusión social nos compete a todos los que participamos de alguna manera en el sistema educativo. La sensibilización se alcanza con el conocimiento y con la perdida del miedo a la apertura, al cambio, en definitiva a la acción. Solo si se unen fuerzas y diálogo entre el profesorado, alumnado, familiares y comunidad se superaran dificultades y la exclusión..





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