martes, 14 de junio de 2011

Control de esfínteres




Se acerca el verano y nos preparamos para poner en marcha los programas de control de esfínteres. La mayoría de los niños aprenden pasados los dos años, unos controlan por si solos y otros necesitan un aprendizaje. Esto nos indica que cada niño requiere su tiempo, hay que conocerlo y respetarlo, adaptando el proceso de aprendizaje al mismo, que puede ser de unos meses y en otros casos de un año o más.
El control de esfínteres implica necesariamente que maduren y se desarrollen elementos del tracto genito urinario, los Centros del Sistema Nerviosos que posibilitan la tarea de orinar a voluntad, y que se discriminen y distingan las señales internas que le indican al niño que existe una necesidad así como unas señales externas sobre el momento y lugar.

Signos que nos permiten determinar que podemos iniciar el proceso pueden ser.
Su niño permanece seco por lo menos de 3 a 4 horas durante el día y está seco después de la siesta.
La expresión facial, la postura o palabras, revelan que el niño desea orinar.
Cuando notamos que hace una pausa breve durante el juego para hacer pis en el pañal, esto le revela que conoce las sensaciones de su cuerpo que posteriormente le indicarán que es hora de orinar.
Está incómodo con el pañal sucio y pide que se lo cambie.
Debe ser capaz de permanecer sentado al menos 2 o 3 minutos mientras le hablan o leen.
Distinguir partes de su cuerpo.

Lo que si hemos debido hacer durante los últimos 3 o 4 meses, ha sido preparar ciertas circunstancias como, colaborar en el vestido,(simplemente bajada y subida de prendas), obedecer pequeñas ordenes, entender que es el pipi, reconocerlo en su contexto familiar, observando de forma natural a padres y hermanos el acto en si mismo y hablando de el, utilizando cuentos y siempre muy aconsejable incluirlo en sus estrategias de juego simbólico.

Programa:
Todo aprendizaje debe ser establecido lentamente, sin prisa y nunca forzado. La tensión obstaculiza. El éxito del entrenamiento depende de enseñarlo al ritmo adecuado para él.
Reconocer los horarios en los que habitualmente orina en el pañal. Para ello, registraremos durante quince días, cada dos horas si esta mojado, podremos establecer la franja horaria de mayor frecuencia.
Organizaremos horarios en relación al patrón obtenido. Al levantarse, acostarse, después de la comida, etc.
Es correcto en algunos casos y básicamente en los primeros momentos aplicar refuerzos (cosas que gusten mucho al niño/a). Pero siempre el refuerzo es la alegría por haber conseguido la meta en si misma.
Es aconsejable comenzar utilizando un orinal en el suelo El orinal es más seguro para la mayoría de los niños porque sus pies alcanzan el suelo y no tienen miedo de caerse.
Su hijo no debe permanecer sentado en el orinal más de cinco minutos. Si trascurridos, no ha orinado dejaremos el baño y volveremos en el siguiente turno que nos toque.
Algunas veces, los niños orinan justo después de levantarlos. Lávele, sin reproches, no olvide que esta aprendiendo. Permanezca sereno y vuelva a intentarlo más tarde.
Observe si el niño actúa de una determinada manera cuando va a orinar (tal como inclinarse, quedarse callado, irse a la esquina), puede tratar de llevarlo al orinal cuando él le muestre que es el momento apropiado.
No olvide que el control del pipi, se adquiere correctamente siguiendo una rutina y como tal, el éxito de la misma, reside en la repetición y la constancia.
Recuerde que cada niño es diferente y aprende a ir al baño a su propio ritmo. Si las cosas están yendo mal con la enseñanza para el uso del baño, es mejor regresar al uso de pañales durante unas cuantas semanas y volver a intentarlo posteriormente.

1 comentario:

  1. Una entrada muy interesante, muchas gracias por le información!

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